

Barco con asientos limitados. Pasamos prácticamente todo el recorrido sentados en un taburete de plástico para dos personas junto al baño.
Un viaje en barco larguísimo, y hacía muchísimo calor. La escala en La Maddalena fue demasiado corta. Y las paradas fueron horribles por la cantidad de gente. Era imposible extender una toalla, y había miles de personas en decenas de barcos... Nada idílico. El barco en sí no estaba mal, es una pena que el capitán fumara constantemente a bordo y llenara el aire de humo.
Personal amable, buen barco. La visita a La Maddalena fue un poco corta, lamentablemente, pero disfrutamos muchísimo de la playa, especialmente de Santa María, un paraíso para los niños. El almuerzo estuvo bien, aunque también llevamos algo para picar. ¡Un viaje estupendo!





