

Nos lo pasamos genial en el catamarán al atardecer. Éramos un grupo pequeño y la tripulación fue muy amable, atenta y paciente con los niños. Nos dieron bebidas y aperitivos. Navegar en catamarán, sobre todo en un catamarán eléctrico, me parece muy agradable y más respetuoso que en otras embarcaciones más rápidas. Lamentablemente, no vimos delfines, ¡pero eso forma parte de la experiencia! También quiero mencionar que hubo un error en mi reserva, y Gonzalo fue muy atento y servicial. Agradecí la comunicación por WhatsApp, y las instrucciones fueron claras y en mi idioma. ¡Gracias a todo el equipo!





